lunes, 17 de julio de 2017

Don Gabino y la oración

Estimado Wanderer: leo a diario su excelente blog, pero comento poco. Neófito como soy (bautizado de bebé, pero recibiendo la Confirmación hace solamente 5 años, ya pasadas 3 décadas de mi vida), no suelo comentar mucho porque tengo poco que aportar, pero mucho que aprender. Esa es una consulta personal, relacionada con Mateo 7, 7-12. Tengo enorme dificultad en creer en esos versículos, que usan palabras tan fuertes, tan categóricas, sobre el poder y efectividad de la oración, que me parece que no deben ser tomados en un sentido tan alegórico que los diluya, y que además aparecen en varios otros pasajes del Evangelio. Parece que tenemos que tomar en sentido bastante literal, excluyendo (claro) pedidos fútiles como “Dios, hazme ganar la lotería para darme todos los gustos y no tener que trabajar”. Así que estoy preguntando a varias personas que (por lo que a mí me parece) están más adelantadas que yo en fe y oración, sean laicos o de vida consagrada: Muchas gracias y que Dios lo bendiga.

Uno de los paseos favoritos de don Gabino consistía en tomar el camino que salía de San Etelberto hacia el este y luego un sendero que, rodeando la montaña, subía hasta la cima donde se hallaba el castillo y ofrecía una vista formidable del pueblo hundido en medio del valle. La caminata duraba varias horas, no sólo porque era un buen trecho el que había que recorrer sino porque el follaje, los animales, las flores y los arroyos impedían seguir sin más y exigían pausas para la contemplación. Y mucho más cuando la excursión no se hacía en solitario sino acompañado por un buen amigo. Bancos y poyos, de madera o de piedra, se desparramaban aquí y allá y ofrecían la ocasión para abrir las viandas, descorchar el vino ligero y conversar más pausada y cómodamente.
La señora Forgeron, que tenía la curiosa costumbre de hacer remolinos con sus manos sobre la lumbre, había preparado para su marido y don Gabino un poco de pan, queso y algunas almendras. El viejo llevaba una botella de chacolí de Zarauz. Pasadas ya las diez de la mañana partieron los dos mientras en el cielo comenzaba a derramarse desde el sur un manantial de nubes grises con cenefas blancas y brillantes.
El alcorce había comenzado ya a tapizarse de hojas amarillas, y amarilleaba también el follaje de los árboles.
- No siempre concede lo que pedimos -dijo Forgeron- y Él sabrá porqué. 
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” - respondió don Gabino.
- Ya sé que eso es lo que dice el Evangelio, pero también sé que no siempre recibimos aquello que pedimos. Será que habrá condiciones para pedir; la constancia dicen...
- La constancia, sí, pero algo todavía más complicado: la paradoja. 
- ¿Castellani y Kierkegaard? - preguntó Forgeron.
- No sé... en todo casa la paradoja que yo veo es que Dios siempre pide que le entreguemos primero aquello que le estamos pidiendo -respondió don Gabino.
- ¿Cómo podemos entregar lo que no tenemos? Y si ya lo tenemos ¿para qué pedirlo?
- Es que de alguna manera ya tenemos previamente aquello que estamos pidiendo. El deseo no es absoluto. Eso es lo que decía Freud. Se desea lo que se ama, y para amar algo primero tengo que conocerlo, y conocer es poseer. 
- Es decir que ya poseemos lo que no tenemos pero deseamos. La verdad que es una paradoja.
- Y Dios pide, para dárnoslo, que se lo entreguemos. ¡Vaya paradoja!

La senda había comenzado a empinarse y la subida arrancaba algún resoplido al más viejo y al más joven, que comenzaba a darse cuenta que los años pasaban. Se sentaron a descansar un momento en un poyo de piedra que se respaldaba sobre la roca de la montaña. Frente a ellos, las nubes se despeñaban e inundaban las laderas cubiertas de árboles otoñales.
- Me recuerda a Lewis -dijo Forgeron, y comenzó a recitar de memoria: “Creo que la tierra, si se la escoge en lugar del cielo, resultará, todo el tiempo, sólo una región del infierno; y creo que la tierra, si se la sitúa después del cielo, resultará desde el principio una parte del mismo cielo”.
- Es eso justamente. Dios quiere que arrojemos aquello que pedimos, como un piedrazo, más allá de la tierra, en el cielo. Y así, cuando lo recibimos, estaremos recibiendo no solamente lo que pedimos sino también un pedazo de cielo. Si Dios nos diera inmediatamente lo que pedimos, así sin más, correríamos el riesgo de quedarnos en la pura tierra que, como bien dice Lewis, se termina convirtiendo en una región del infierno.
Siguieron la marcha. El sol apenas si podía filtrar un rayo que otro a través de la fronda débil del bosque porque el celaje, movido por la brisa ligera, lo interrumpía a cada paso.
- ¡Vamos don Gabino! Todavía queda un trecho -dijo Forgeron-. Tenemos que alcanzar los “países altos”. 
- Allá vamos -respondió el viejo-. Como decía Lewis, en las regiones altas descubriremos que no perdimos lo que abandonamos y que allí encontraremos lo que verdaderamente buscamos, más hermoso aún que lo esperado.
- ¿Y hay que abandonar todo?
- Hay que abandonar todo lo de la tierra y ponerlo más allá, en el cielo. Y Dios sabrá cuando nos lo dará, si ahora que se lo estamos pidiendo, o cuando alcancemos los “países altos”. Lo que es seguro, es que nos lo dará, y en un ciento por uno, y mucho mejor de lo que podemos siquiera imaginar.
- No es fácil entender todo eso, y mucho menos fácil es esperar -dijo Forgeron mientras, imitando a don Gabino, había comenzado a ayudar a su caminar con un palo seco.
-   “S’i’ ho ben la parola tua intesa”, / 
rispuose del magnanimo quell’ombra, 
“l’anima tua è da viltade offesa; 
la qual molte fiate l’omo ingombra 
sì che d’onorata impresa lo rivolve, 
come falso veder bestia quand’ombra”.
- No me llevo bien con el toscano, pero veamos si puedo traducir a Dante: 
“Si entiendo bien lo que tu lengua expresa”, 
la sombra del magnánimo repuso, 
“la cobardía sobre tu alma pesa; 
la cual al hombre muchas veces puso 
de espaldas al deber que le cabía,
como a la bestia su mirar confuso”.
- Cobardía, señor Forgeron, cobardía. De eso trata. Son cobardes los incapaces de cumplir con el deber que les cabe. Nadie va a recibir de Dios lo que pide si, en primer lugar, no es capaz de asumir el deber que el mismo Dios le asignó. Y mire que Dios suele imponer deberes paradójicos. 
- Dígaselo a San Alejo, el hombre de Dios -respondió jadeante Forgeron mientras subía una pequeña cuesta. 

Llegaron, finalmente, a la cima de la montaña. Los grises muros del castillo lucían fríos mientras las nubes se enroscaban en las torretas y almenas. Un roble se doraba al calor del otoño y, un poco más allá, un banco de madera se asomaba al valle donde, en el fondo, se levantaban las casas de San Etelberto. Se sentaron, y comenzaron a dar cuenta del manchego con pan, ayudándose con sorbos de chacolí.
- Solamente desde aquí, desde las “regiones altas”, podremos darnos cuenta que Dios siempre nos dio lo que pedimos, así como solamente desde aquí podemos darnos cuenta que a la casa de Bulgarov se le han volado un par de tejas -dijo don Gabino señalando un caserón que sobresalía en medio del pueblo.
- Tiene razón. En lo inmediato es imposible. La acción de la Providencia sólo puede verse desde la distancia del tiempo.
- Yo diría más bien que sólo debe verse desde la distancia del tiempo. De otro modo, se corre riesgo cierto de justificar nuestra pereza, nuestros errores y nuestras cobardías achacándoselos a la Providencia.
- Recuerdo cuando en mis épocas de estudiante, me conformaba diciendo que la Providencia había querido que rindiera mal un examen.... -dijo Forgeron mientras empinaba la botella del vino agrio y ligero.
Lo giorno se n’andava, e l’aere bruno...
- Tiene razón, don Gabino, el aire se está empardeciendo. Mejor volvemos.
Y ambos comenzaron a descender el sendero. 


Los textos citados de C.S. Lewis corresponden al prólogo de El gran divorcio.
El texto de Dante corresponde a Divina Commedia, Inferno II, 43-48. La traducción es de Ángel Crespo.
Las fotografías son de Castel Pergine, ubicado en la zona del Trentino.


23 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo Wanderer, le ha dejado usted paso nuevamente a Don Gabino. ¡Qué placer tenerlo de nuevo con nosotros!. Sus divagues, como siempre, nos dejan sumidos en el silencio y la meditación. Y vaya tópico el de hoy, la oración. Sí que es un misterio insondable. El poder de la oración, vaya poder; algunos más sabios y adelantados en la oración dicen que la misma tiene el poder de "modificar la voluntad divina", en términos más felices por supuesto pero esa es la idea. Wow! con solo imaginar esto se me erizan los pelos. Esto y la vuelta de Don Gabino merecen un silencio apremiante para no arruinar el cuadro. Muchas gracias por las luces.

Suyo,
El Mozalbete.

Anónimo dijo...

Gracias Wanderer! Me ha venido muy bien la reflexión.

Anónimo dijo...

Mi estimado Don Gabino, ciertamente un "refrescante" paseo, gracias.

Hacia los "países altos"....

Sr. Forgeron

Anónimo dijo...

Leo aquí:
«No sé... en todo caso la paradoja que yo veo es que Dios siempre pide que le entreguemos primero aquello que le estamos pidiendo -respondió don Gabino.
-¿Cómo podemos entregar lo que no tenemos? Y si ya lo tenemos ¿para qué pedirlo?
-Es que de alguna manera ya tenemos previamente aquello que estamos pidiendo. El deseo no es absoluto. Eso es lo que decía Freud. Se desea lo que se ama, y para amar algo primero tengo que conocerlo, y conocer es poseer.
-Es decir que ya poseemos lo que no tenemos pero deseamos. La verdad que es una paradoja.»

Lo veo y me parece un paralogismo. Hay cosas que conocemos y que muchas veces no las tenemos, como la salud perdida o cualquier otro bien perdido; o los bienes que esperamos, que aún no los tenemos ni los concemos; como el Cielo, es decir la visión beatífica, la Gloria, algo que «ni oído oyó ni ojo vió...» pero que lo podemos pedir por fe anhelante, no por conocimiento directo de los sentidos y no lo poseeremos de verdad verdadera hasta el Tránsito. Sí que lo vamos gozando de antemano, de un modo u otro, pero no lo tenemos. Hay que ganárselo y hay que pedirlo.
La salud, el amor, también se pueden pedir aún sin conocerlos directamente o, mejor dicho, sin haberlos experimentado, que no es exactamente lo mismo que conocerlos.
Así pues, estimado amigo, las paradojas estas no me convencen. No me "cierra", como decía una alumna mía cuando la aplazaba por enésima vez.
Yo sé que la paradoja que Ud. presenta tiene un fin didáctico o más bien, propedéutico; y que éstos tienen, a su vez, el carácter de "alcorce" (ja, ja, muy buena la palabreja...) para facilitar la comprensión de una verdad peliaguda, como si fuera una parábola. Pero lo que modestamente veo en la suya, es que en definitiva parecería que no es bueno ni útil pedir algo a Dios N. S., (Quien dijo que le pidieran, nomás, y a todo lo que dá) porque, o es algo que ya tenemos (y por eso sabemos que hay que pedirlo) o bien que hay que entregarlo antes de pedirlo; lo cual no está mal en algunos sentidos, pero en otros es intransferible, como la susodicha Salvación Eterna, que es como pedirle a Dios que nos dé a Sí mismo.
Gracias por su tiempo; le aseguro que me divirtió mucho la entrada.
Sinforosa Peripundia

Don Gabino dijo...

Estimada Srta. Sinforosa, el problema que "no lo cierre" es suyo, no mío, porque usted pretende a buscar en un pobre blog y en un cuento liviano un tratado de teología. Las personas serias, eruditas y rigurosas, como es su caso, deben buscar tales sabidurías en los venerables escritos de los santos y doctores. Es insensato buscarlo en estar regiones. Por acá, usted entontrará paralogismos, ilogicismos y analogismos.
Lo que se quiere decir es que cuando una persona pide a Dios, por ejemplo, la salud de un hijo, Dios le pide primero que le entregue -o que acepte- a ese hijo enfermo, y después vendrá la gracia. Y lo mismo si le pide que su hijo sea médico o sea virtuoso. Esa persona ya conoce a su hijo médico, aunque apenas tenga un mes de vida -y no me venga con que si lo conoce sensiblemente, por abstracción o por iluminación-, y porque lo conoce, lo desea, y por eso le pide a Dios que le conceda ese deseo. Y, para concederlo, Dios primero le pide que se lo entregue.
Por tanto, como maestra jubilada que estimo que es, continúe con sus labores de calceta.

Anónimo dijo...

Off-topic,
las respuestas que está habiendo al artículo de La Civiltà Cattolica están siendo demoledoras. Como ésta:
The value of this diatribe in Civiltà Cattolica is its exposure of just how far down the rabbit hole Francis has taken us. An intellectually degraded pontificate is incapable of moral or theological lucidity. As Pascal Bruckner noted more than a decade ago, “In Europe, anti-Americanism is a veritable passport to notoriety.” And this pontificate lusts to be noticed on modernity’s own terms.
In God They Don't Trust
Temo que este Papado resucite la atávica suspicacia antirromana de los yanquis, que tanto había costado disipar.

el muerto dijo...

Paseo refrescante en verdad,como comenta alguien más arriba. Uno respira intelectualmente el aire puro de esas ideas grandes, cristianas y cristalinas,hondas,esperanzadoras, que alivian la fatiga de los caminantes.
Tiene ese paseo algo de la Divina Comedia (purgatorio): ese caminar cansado, pausado, casi sin melancolía, de los peregrinos que tienen la esperanza cierta del feliz reposo. Se agradece, don Gabino!

Anónimo dijo...

Sobre la oración, a mi me vino muy bien un librito de mi santo. "El gran medio de la oracion" de San Alfonso María de Ligorio. En internet lo puede encontrar en PDF.

Alfonso Jesús Vivar

Anónimo dijo...

Estimado Don Gabino, muchas gracias por su respuesta a la Srta. Sinforosa. Realmente me parece esclarecedora.
Magnífica reflexión.

Anónimo dijo...

Don Gabino, todo iba muy bien hasta que la mandó a hacer calceta...

Anónimo dijo...

Estimado Don Gabino:
Que grato ha sido tenerlo nuevamente caminando por las calles de San Etelberto y edificando con sus conversaciones a los amigos etelbertinos. Gracias por el post, que en tono amical aborda este tema tan inefable como la oración, el abanodono y la esperanza.
Le dejo mis saludos.
Mme. Forgeron.

Pd: cualquier hobbit que se precie de tal compartiría la curiosa practica de los remolinos...

Alfredo Argento dijo...

Off-topic, don Wanderer:

Es increíble la noticia que aparece en La Nación hoy:

"Denuncian que más de 500 chicos fueron abusados en un coro católico dirigido por el hermano de Benedicto XVI"

http://www.lanacion.com.ar/2044871-coro-iglesia-alemania-abuso-benedicto-xvi-ratzinger

Alfredo Argento dijo...

Dice la noticia, que aparece en La Nación (y también en otros medios): "Al menos 547 niños del coro católico de Ratisbona, Alemania , fueron víctimas de malos tratos, incluyendo violaciones, entre 1945 e inicios de la década de 1990, según un informe publicado hoy sobre uno de los peores escándalos de la Iglesia en Alemania.

De esos 547 niños y jóvenes adolescentes del coro Regensburger Domspatzen (los gorriones de la catedral de Ratisbona), unos 500 sufrieron maltrato físico y 67 fueron víctimas de agresiones sexuales, incluyendo violaciones, indicó Ulrich Weber, el abogado al que la Iglesia encargó la investigación del caso, que estalló en 2010."

[...]

"El abogado arremetió contra el obispo en el momento de los hechos y le reprochó no haber alimentado suficientemente el diálogo con las víctimas. Tampoco se libró monseñor Georg Ratzinger, el hermano del papa emérito Benedicto XVI , quien dirigió el coro entre 1964 y 1994.

Monseñor Georg Ratzinger, que actualmente tiene 93 años, aseguró que no tuvo conocimiento de abusos sexuales en el seno de esta institución, fundada en 975. Pero para Weber, el hermano del papa emérito estaba al corriente y habría "mirado para otro lado", ya que reinaba una "cultura del silencio" en el seno del coro, donde parecía primar la protección de la institución, según el abogado."

Wanderer dijo...

Estimado Argento, es verdad. Es una noticia que aparece hoy en todos los portales.
Si se lee con cuidado, sin embargo, da la impresión que los abusos a los que fueron sometidos los niños era, en su inmensa mayoría, un chachetazo y algún coscacho en la cabeza. Eso es precisamente lo que admitió el hermano del Papa Benedicto.
Fíjese que cada uno de esos 500 ex-niños recibirán una indemnización de 20000 euros. Si los abusos hubieran sido sexuales, la suma sería mucho mayor. A mi me huele que es todo una avivada. Y los periodistas aprovechan para meter todo en la misma bolsa.

Anónimo dijo...

Apreciado don Gabino:Le agradezco la gentileza de su respuesta. Acepto a priori que este lugar no es más que un pobre blog y ... un cuento liviano, bien escrito y (al final verá) terminado a medias.
Y también es cierto que estoy retirada de la docencia; y más esplendente verdad, aún, es que lo que usted denomina mi "calceta" (aquí decimos "tejido") podría calificarse de admirable sin faltar a la verdad, a juzgar por el entusiasmo con que reciben este producto de mis afanes mis nietos y sobrinos y algunos otros pedigüeños irresistibles.
También es posible, al menos lo concedo, que sea yo una persona "seria, rigurosa y erudita" (dentro de lo modesto que es nuestro tiempo) y, por tanto, agradezco su sabio consejo de recurrir a doctores y santos para dar respuesta a mis requerimientos religiosos o filosóficos (tanto más abundantes y profundos cuanto más años pasan...), algo que hago, mas no regularmente.
En vista de todo esto: ¿no se le ha ocurrido pensar que mi comentario era fruto de un afecto maternal y de ninguna manera una mordacidad...? Y es que usted se ha enojado, como se nota por cierta acidez en su respuesta.
Si su artículo me hubiera disgustado no hubiera comentado nada. Al contrario, me gustó mucho y quise darle puntada de lazo para que siguiera más arriba, más alto; porque bien encaminado, iba.
Pues nada, eso es todo.
Sinforosa Peripundia

Wanderer dijo...

Estimada Señorita Sinforosa (y la llamo señorita porque aún siendo usted señora -me dice que tiene nietos-, es usted maestra, y en mi época, a la maestra le decíamos señorita, y no "seño"),
Tiene usted razón en que interpreté mal su comentario. Es una de las desventajas que tiene este medio. Me pareció que usted quería buscarle el pelo a la leche o la quinta para al gato, como sucede con frecuencia en el blog.
Pido disculpas, entonces, por la acidez de mi comentario, y la dejo seguir con su tejido.

Alfredo M. A dijo...

Bueno, si usted lo cree así D. Wanderer... Además, me entero de que el caso es antiguo (como supongo usted ya sabía): https://www.efe.com/efe/espana/portada/al-menos-50-ninos-del-coro-de-ratisbona-fueron-victimas-abusos-sexuales/10010-2806474

Dice la noticia antigua:

"Al menos 231 niños de la escuela del coro de la catedral de Ratisbona (sur de Alemania) fueron golpeados y maltratados por maestros o sacerdotes entre 1953 y 1992 y cincuenta de ellos sufrieron abusos sexuales, según el informe provisional encargado por el obispado para aclarar lo sucedido.

El abogado Ulrich Weber, autor de la investigación, presentó hoy este documento, con muchas más víctimas de las hasta ahora conocidas, y auguró que el número real es mucho mayor y que, probablemente, uno de cada tres escolares fue víctima de maltrato físico, entre 600 y 700 niños."

[...]

""Si hubiese sabido con qué exagerada dureza se actuó, habría dicho algo entonces", afirmó Georg Ratzinger en 2010 al diario "Passauer Neuen Presse", en el que aseguró que nunca tuvo conocimiento de abusos sexuales y reconoció que hasta finales de los años 70 también repartió "algún sopapo" entre los chavales.

"Antiguamente los sopapos eran la reacción ante el mal comportamiento o una consciente bajada del rendimiento", afirmó el hermano de Benedicto XVI, quien indicó que celebró que se prohibieran a principios de los años 80 los castigos físicos, algo a lo que se atuvo "estrictamente" y que le supuso "un alivio interior"."

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Dios no concede lo pedido sino hasta que se lo hayamos entregado previamente, dice Don Gabino. Se refiere con esto, don Gabino, a un pedido en el que se parte de aceptar previamente Su voluntad aunque fuera contraria a mis deseos? Un poco como lo de Jesús en el Huerto de los Olivos: aleja de mí este cáliz, pero que se haga tu voluntad ?

Cacho dijo...

Me parece que la noticia (refito de hace 4 años) del coro de Ratisbona es un vuelto por el mensaje de Ratiznger en el funeral del Cardenal de Colonia.

Anónimo dijo...

Seguimos dándole más importancia a lo que dice un abogadillo alemán que no presenta testimonios fieles de los testigos, que a la honra de los sacerdotes de la Iglesia. Es el enésimo caso. Así es la mentira... la bola está echada y nadie la podrá parar. El diablo, feliz, porque ahora los chicos no serán educados por los buenos sacerdotes. JBL

Anónimo dijo...

Interesante comentario, Sr Cacho...

Bulgarov dijo...

Brillante lo de Don Gabino, siempre tratando temas tan abisales con la frescura de los aires que sólo soplan en San Etelberto o San Ireneo de Arnois.

Por supuesto no soy un experto, pero me da la sensación que "La acción de la Providencia sólo DEBE verse desde la distancia del tiempo" es una frase demasiado poderosa y que habría que precisar.

Planteo un proyecto de precisión: la acción de la Providencia PUEDE (y es lo más ordinario) verse con la "distancia" del tiempo en cuanto su dimensión Cronológica; pero también PUEDE verse en la "inmediatez" del tiempo en su dimensión Kairológica.
Me explico: resulta que hubo un tiempo donde el primer hombre pasaba sus días yendo y volviendo con total naturalidad del tiempo cronológico al kairológico, así eran sus paseos por los jardines (parecidos a los de don Gabino), no había tanta división entre una y otra dimensión del tiempo. Pero luego de nuestra original caída, el hombre quedó prisionero de lo inmediato y bajo el yugo implacable de Cronos y así, más limitada su comprensión de la realidad, incluso de la Providencia, por necesitar de la "experiencia" (o "vivencias" como dicen los soberbios) para adquirir la sabiduría perdida, quedó presa del devenir, del discurso, de la lógica racional (con sus luces y sombras), presa de los más contingente para conocer las realidades más elevadas.
A mi parecer, resulta evidente que el hombre primigenio fue creado con ambas capacidades fruitivas de lo temporal, pero al precipitarse el auriga con carro y todo, la kairológica quedó sepultada en los escombros de la caverna, esperando a ser redimida por el Creador (ya realizado) y actualizado por Él vía "gratis date" en algún "raptus" o algo similar. Es decir, actualizada esta clarividencia kairológica desde Él hacia/en nos.
Termino este derrotero despidiéndome, In Domino!

Anónimo dijo...

Off-topic:
me disculpo por traer esto fuera de tema, pero me parece realmente grave. La noticia que adjunto dice que el Papa Francisco no estaba seguro de la ortodoxia de Amoris Laetitia, y que buscó -para asegurarse de que lo fuera- la opinión del Cardenal Christoph Schönborn. Al menos así lo afirmó el mismísimo Cardenal el pasado 13 de Julio en Irlanda.
Si fue realmente así, entonces la Barca de Pedro está navegando con el timón seriamente averiado.
La Ortodoxia de Amoris Laetitia